Vuelta al cole y ortodoncia infantil: 7 señales de que tu hijo debería visitar al ortodoncista

septiembre 8, 20260

Septiembre significa volver al colegio, recuperar horarios, preparar mochilas y retomar esas rutinas que durante el verano inevitablemente se relajan. También es un buen momento para prestar atención a algo que muchas veces pasa desapercibido: cómo están creciendo los dientes y la mandíbula de nuestros hijos.

Porque no hace falta esperar a que los dientes estén muy torcidos para consultar con un ortodoncista.

De hecho, algunos problemas de mordida pueden comenzar a desarrollarse cuando todavía quedan muchos dientes de leche. Detectarlos mientras el niño está creciendo puede permitir tratamientos más sencillos y, en determinados casos, aprovechar el propio crecimiento de los maxilares.

En Boadilla Dental, clínica dirigida por el Dr. Diego Pérez Vilariño, recomendamos que los niños realicen una primera valoración ortodóncica aproximadamente a los 6-7 años, coincidiendo habitualmente con la aparición de los primeros molares permanentes y el inicio de la dentición mixta.

Esto no significa que todos los niños necesiten ortodoncia a esa edad. En muchos casos, lo único que hacemos es revisar y controlar periódicamente su evolución.

Pero hay determinadas señales que los padres pueden observar en casa.

¿Cómo saber si mi hijo necesita ortodoncia?

No siempre es posible saberlo simplemente mirando si los dientes están rectos.

La ortodoncia infantil estudia también cómo encajan los dientes, cómo están creciendo los maxilares, cuánto espacio existe para los dientes definitivos y cómo funcionan estructuras como la lengua y los labios.

Un niño puede aparentemente tener los dientes bastante alineados y presentar, sin embargo, una alteración de la mordida que convenga controlar.

Estas son siete señales a las que merece la pena prestar atención.

1. Los dientes definitivos están saliendo torcidos o amontonados

Es probablemente la señal que más fácilmente detectan los padres.

Empiezan a caer los dientes de leche y los nuevos dientes aparecen girados, superpuestos o aparentemente sin espacio suficiente.

¿Significa siempre que necesitará ortodoncia?

No necesariamente.

Durante la dentición mixta la boca está en pleno desarrollo y determinados espacios pueden modificarse a medida que crecen los maxilares y aparecen nuevas piezas.

Sin embargo, un apiñamiento evidente puede indicar que no existe suficiente espacio para que todos los dientes permanentes erupcionen correctamente.

La valoración temprana permite saber si debemos simplemente observar la evolución o si existe alguna situación en la que resulte conveniente intervenir.

2. Los dientes superiores sobresalen demasiado

Algunos padres lo describen diciendo:

“Mi hijo tiene los dientes de arriba muy salidos”.

Pero detrás de esa apariencia pueden existir situaciones diferentes.

Puede deberse a la posición de los propios dientes, a una mandíbula inferior con un desarrollo diferente respecto al maxilar superior o a una combinación de ambos factores.

¿Por qué conviene revisarlo durante el crecimiento?

Porque cuando existe un componente relacionado con los maxilares, el crecimiento del niño puede convertirse en parte del tratamiento.

Además, unos incisivos superiores muy prominentes pueden estar más expuestos a golpes y traumatismos, especialmente en niños que practican deporte o tienen una vida muy activa.

Por eso no conviene valorar únicamente la estética.

3. Al cerrar la boca, algunos dientes quedan por dentro de los inferiores

Cuando los dientes superiores deberían quedar por fuera y ocurre lo contrario, podemos encontrarnos ante una mordida cruzada.

Puede afectar a uno, varios dientes o incluso a un lado completo de la boca.

¿Hay que esperar a que salgan todos los dientes definitivos?

No siempre.

Precisamente la mordida cruzada es uno de los problemas que merece una valoración temprana.

En algunos niños puede estar relacionada con un maxilar superior estrecho y, dependiendo del diagnóstico, puede plantearse un tratamiento durante la etapa de crecimiento.

Esperar simplemente a que el niño sea adolescente no siempre es la mejor decisión.

4. Tiene el paladar muy estrecho

Un paladar estrecho puede pasar completamente desapercibido para una familia.

Sin embargo, algunas pistas pueden llamar nuestra atención:

  • Falta de espacio para los dientes.
  • Mordida cruzada.
  • Arcada superior muy estrecha.
  • Dientes que erupcionan fuera de su posición.
  • Sensación de que la mandíbula inferior se desplaza al cerrar.

¿Se puede corregir un paladar estrecho?

Depende de la edad, el desarrollo y las características concretas del niño.

Cuando está indicado, existen tratamientos de expansión que permiten actuar sobre la arcada superior mientras el paciente todavía está creciendo.

Por eso el momento del diagnóstico es tan importante.

No se trata de poner aparatos cuanto antes, sino de utilizarlos cuando realmente existe una indicación y estamos en el momento adecuado del desarrollo.

5. Respira habitualmente por la boca o duerme con ella abierta

Que un niño duerma ocasionalmente con la boca abierta porque está resfriado no significa que exista un problema.

La situación cambia cuando ocurre habitualmente.

Si observamos que nuestro hijo:

  • mantiene frecuentemente la boca abierta;
  • respira por la boca durante el día;
  • duerme con la boca abierta;
  • ronca de manera habitual;
  • o parece tener dificultades para respirar por la nariz,

conviene comentarlo con su pediatra y valorar también su desarrollo oral.

¿Qué tiene que ver la respiración con la ortodoncia?

La respiración, la posición de la lengua, los labios y el desarrollo de los maxilares están relacionados.

La respiración oral puede tener distintas causas y no corresponde al ortodoncista diagnosticar por sí solo su origen. En determinados casos puede ser necesaria una valoración conjunta con pediatría u otorrinolaringología.

Desde el punto de vista dental, sí podemos estudiar si existen alteraciones asociadas en el crecimiento de las arcadas o en la mordida.

6. Se chupa el dedo, empuja los dientes con la lengua o utiliza chupete durante demasiado tiempo

Los hábitos orales mantenidos pueden influir en el desarrollo de la boca.

Chuparse el dedo durante un periodo prolongado o mantener determinados hábitos de succión puede favorecer alteraciones en la posición de los dientes y en la mordida.

Algo parecido puede ocurrir cuando existe una interposición de la lengua entre los dientes.

¿Qué problemas pueden aparecer?

Uno de ellos es la mordida abierta, en la que los dientes anteriores superiores e inferiores no llegan a contactar cuando el niño cierra la boca.

Pero cada situación debe estudiarse individualmente.

Además, retirar el hábito no significa necesariamente que haya que colocar ortodoncia inmediatamente. Dependiendo de la edad y de la alteración existente, parte del problema puede mejorar durante el crecimiento.

Lo importante es valorarlo.

7. Ha perdido un diente de leche mucho antes de tiempo

Los dientes de leche tienen una función mucho más importante de lo que parece.

Además de permitir al niño masticar, ayudan a conservar el espacio que posteriormente necesitarán los dientes definitivos.

Si un diente de leche se pierde prematuramente debido a una caries, un traumatismo u otra causa, los dientes vecinos pueden comenzar a desplazarse hacia ese espacio.

Cuando llegue el momento de erupcionar el diente permanente, puede encontrarse con menos espacio disponible.

¿Qué se hace cuando un diente de leche se pierde antes de tiempo?

Dependerá de qué diente sea, de la edad del niño y del tiempo estimado hasta la erupción de la pieza definitiva.

En determinados casos puede estar indicado utilizar un mantenedor de espacio.

Por eso, si tu hijo pierde prematuramente un diente de leche, merece la pena realizar una valoración en lugar de asumir que “como era de leche, no pasa nada”.

¿A qué edad debería visitar un niño al ortodoncista por primera vez?

Una primera revisión alrededor de los 6-7 años permite comprobar cómo está evolucionando la dentición y el crecimiento de los maxilares.

A esta edad normalmente ya han aparecido los primeros molares permanentes y comienzan a sustituirse los incisivos de leche.

Es un momento especialmente interesante para estudiar:

  • La relación entre maxilar y mandíbula.
  • El espacio disponible.
  • La forma de las arcadas.
  • La erupción de los dientes definitivos.
  • La existencia de mordidas cruzadas o abiertas.
  • Hábitos orales.
  • Posibles alteraciones funcionales.

Y conviene insistir en algo: primera revisión no significa primera ortodoncia.

Si todo evoluciona correctamente, simplemente programaremos controles para vigilar el desarrollo.

¿Qué ocurre si detectamos un problema?

Dependerá completamente del diagnóstico.

En determinados niños puede ser recomendable realizar ortodoncia interceptiva, cuyo objetivo no es simplemente conseguir dientes rectos, sino intervenir sobre determinados problemas mientras las estructuras todavía están desarrollándose.

En otros casos podemos utilizar sistemas como Invisalign First, aparatología específica o diferentes tratamientos dependiendo de las necesidades del niño.

Y habrá muchos pacientes en los que decidamos esperar.

Un buen diagnóstico también consiste en saber cuándo no debemos tratar todavía.

¿Invisalign First puede utilizarse en niños?

Sí, siempre que el caso sea adecuado.

Invisalign First está diseñado para determinados tratamientos durante la dentición mixta y permite realizar movimientos dentales mediante alineadores transparentes.

Para algunas familias presenta ventajas importantes: los alineadores pueden retirarse para comer y cepillarse los dientes, no existen brackets ni alambres y permiten mantener una higiene relativamente sencilla.

Sin embargo, requieren colaboración.

El niño debe llevarlos las horas indicadas por el ortodoncista. Por eso no elegimos Invisalign First únicamente porque sea más estético: valoramos el problema que debemos corregir y también si el pequeño está preparado para utilizar correctamente los alineadores.

¿Por qué septiembre es un buen momento para revisar la ortodoncia infantil?

Porque la vuelta al colegio también supone la vuelta a las rutinas.

Después de los horarios cambiantes del verano, septiembre permite recuperar progresivamente hábitos de sueño, alimentación e higiene.

Si descubrimos que existe un problema ortodóncico, podemos planificar el tratamiento desde el comienzo del curso e incorporarlo a la rutina diaria del niño.

No existe un mes obligatorio para empezar una ortodoncia. Lo importante es el momento del desarrollo del paciente.

Pero si llevamos meses pensando “tenemos que llevarle al ortodoncista”, la vuelta al cole puede ser una buena oportunidad para dejar de aplazarlo.

Ortodoncia infantil en Boadilla del Monte: primero diagnosticar, después decidir

En Boadilla Dental entendemos perfectamente las dudas de los padres.

¿Es demasiado pequeño? ¿Hay que esperar? ¿Necesita aparato? ¿Es mejor Invisalign First? ¿Podría corregirse solo al crecer?

No existe una respuesta válida para todos los niños.

Por eso, antes de hablar de aparatos, hablamos de diagnóstico.

En nuestra clínica de Boadilla del Monte estudiamos la mordida, la erupción de los dientes y el desarrollo de los maxilares para determinar si debemos intervenir o simplemente controlar cómo evoluciona el niño.

La clínica está dirigida por el Dr. Diego Pérez Vilariño y contamos con experiencia en ortodoncia infantil y ortodoncia invisible para abordar cada caso de forma personalizada.

Preguntas frecuentes sobre ortodoncia infantil

¿Hay que esperar a que se caigan todos los dientes de leche?

No. Algunos problemas pueden y deben valorarse durante la dentición mixta, antes de que hayan aparecido todos los dientes definitivos.

Si mi hijo tiene los dientes rectos, ¿necesita revisión?

Sí es recomendable. Una buena alineación visual no garantiza que los maxilares estén creciendo correctamente o que la mordida sea adecuada.

¿Todos los problemas detectados a los 6 o 7 años necesitan tratamiento?

No. En numerosos niños simplemente realizamos controles periódicos hasta determinar el momento apropiado para actuar.

¿La ortodoncia infantil puede evitar tratamientos más complejos en el futuro?

En determinados problemas, intervenir durante el crecimiento puede simplificar el tratamiento posterior. Sin embargo, depende del diagnóstico y no significa que todos los tratamientos tempranos eviten una segunda fase de ortodoncia.

¿Cómo sé si debería pedir una revisión?

Si observas dientes muy apiñados, dientes superiores excesivamente prominentes, mordida cruzada, paladar estrecho, pérdida prematura de dientes de leche, hábitos de succión persistentes o alteraciones al cerrar la boca, merece la pena consultar.

La mejor ortodoncia infantil empieza sabiendo cuándo actuar

No necesitamos esperar a que los dientes estén completamente torcidos para descubrir que existe un problema.

Observar cómo muerde nuestro hijo, cómo aparecen sus dientes definitivos y cómo evolucionan sus maxilares puede proporcionarnos información muy valiosa.

La vuelta al cole es un buen momento para recuperar rutinas y también para comprobar que su sonrisa está creciendo correctamente.

Si tienes dudas sobre la posición de sus dientes o su mordida, puedes solicitar una valoración de ortodoncia infantil en Boadilla. Estudiaremos su desarrollo y te explicaremos con claridad si necesita tratamiento ahora, más adelante o simplemente controles periódicos.

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